viernes, 29 de mayo de 2015

Esta noche quiero dejar las cursilerias de lado y escribir al odio.


Odio,
Odio la forma en que sonríes,
Tan dulce y tímida,
Odio tu descoordinada y majestuosa rítmica desequilibrada al caminar,
Odio tu cabello, que cae con tanta gracia, desordenado en las mañanas y odio también cuando te encargas de poner cada cabello en su lugar.
Odio tu delicada espalda, odio su textura de terciopelo que le hace perfecta para aferrarse a ella cuando sientes que el mundo se desploma o simplemente para rasgarla cuando el placer hace explotar los sentidos.
Odio tu fino cuello, tu clavícula, tus hombros, tallados de forma tan magistral en tu ser, la cena perfecta para mis sentidos hambrientos de ti y de tu aroma…
¡Tú aroma! ¡Oh tu aroma!
Odio esa esencia embriagante,
Ese exquisito manjar para los sentidos del buen conocedor, un aroma sin igual, incomparable, inolvidable pues aún después de los siglos yo sabría “ese es su aroma” pero jamás podría explicarle a otro mortal la divinidad de tu aroma.
Odio tus brazos, tus piernas, tus manos, tus dedos, su sutileza, la magia que expelen para calmarme con el más mínimo toque…
Por supuesto, si hablamos de mi calma debo invocar tu voz,
¡Tu voz cariño!
Ese resonar mágico proveniente del maravilloso vibrar de tus cuerdas vocales, que sin importar cuanto las desgaste el humo y el resto de tus hermosos vicios, la energía que me domina, me calma, me enciende y me apaga, se esconde ahí, en el fondo de tan odiada garganta, detrás de esa sonrisa esbozada por esos labios…
¡No hablemos de tus labios!
Que empecé esto para hablar de odio.
Mejor vayamos a tus tan odiados ojos, tan profundos, tan hipnóticos, tan brillantes, tan oscuros, tan dulces, tan lascivos, tan…llenos de todo cariño, aún en los días en los que parecen vacíos…
Puedo pasar el resto de mi vida en vela, dedicándome a escribirte cartas que no leerás, inventando historias que jamás sucederán.
Pero cariño, lo que más odio es la forma en que me conoces, en la que sé que sabes al leer esto que miento al relacionarte a ti con la palabra…odio.
Odio el odio pero buen disfraz es para lo que gritan mis insomnios.

jueves, 26 de marzo de 2015

Weirdo

               
Extraño…
…Como levantarme a media noche a escribirte,
Como guardarme en los pliegues de la garganta frases como:
                              “mis letras parecen esclavas solo de ti”
…Como que llevaba mucho sin sentir ese deseo,
De vaciarme en letras, de correrme en ellas, de desangrarme, de arroparte con ellas,

Extraño,
Como fingir que no noto muchas cosas,
Como hacer ojo ciego a esa pulsera que cuelga de tu muñeca,
Como ignorar la pista de salida de los avioncitos de papel de aquel frasquito,
Como fingir que no me tomo en serio los halagos de media noche,

Extraño,
Como pensar en que todo parece muy rápido y muy lento,
Extraño como me parece extraño que aún mi brazo encaje a la perfección en tu cintura,

Extraño como estar aquí escribiendo,
Mientras tú lavas el piso y reniegas de que duele,
Y yo muero de ansias por ayudarte
                               (O por arrancarte la ropa)
               (Pero poquito)
                              (No es cierto, bastante, muchísimo)
Pues sé que no sería extraño si en dos días ya no hablamos,
Pero admito que es agradable estar aquí,
Sin pensar en lógica, pasado, futuro o porvenir,

Solo disfrutar de este silencio,
Que por alguna razón,
Aunque parezca extraño,
No es incómodo,

Pero es hora de volver al mundo real,
Nos vemos luego;

viernes, 6 de febrero de 2015

Dreaming

Soñé contigo,
en mis sueños estabas tú,
cerré los ojos como cada noche,
esperaba nada distinto a la oscuridad que me arropa siempre,
pero esta noche fue distinto, en mis sueños estabas tú,
estábamos en tu casa, en tu sala,
tu te reías como siempre,
yo te observaba como nunca,
tal vez este mundo onírico con su magia producía ese efecto,
o tal vez fue el silencio,
el silencio que te hizo ver como el centro de mi mundo,
es que hizo parecer tu risa como el único sonido existente,
como si fueses lo único capaz de romper mi taciturna realidad,

Soñé contigo,
en mis sueños estabas tú,
cerré los ojos como cada noche,
deseando que mis pesadillas no me devorarán,
pero esta noche fue distinto, en mis sueños estabas tú,
estábamos sentadas en aquél sofá,
tú me mirabas como nunca,
yo estaba atontada como siempre,
y sé que eso no era magia de este mundo onírico,
es la magia que expele tu mirada,
esa que desde que me vio por primera vez,
se vuelve el centro del mundo cada que me observas,
en ese momento desconozco el resto,
como si tus ojos fuesen los únicos en todo el mundo,
pues son capaces de romper mi taciturna realidad cada que me miran.

Hoy soñé contigo,
en mis sueños estabas tú,
encontrando como siempre la forma de romper mi taciturna realidad,
gracias y disculpa si lo repito mucho
pero, si no hubiese soñado contigo,
si en mis sueños no hubieses estado tú,
hoy sería un día más de no haberte visto (ya van muchos -dos-)
pero hoy empecé con una sonrisa,
pues hoy soñé contigo, en mis sueños estabas tú.